28 mar 2022

Barbara Radziwill, reina de Polonia


Primeros años
Nació un 6 de diciembre. No sé tiene certeza de su año de nacimiento, aunque se sabe que fue entre 1520 y 1523. Era hija de Jerzy Radziwill, hetman de Lituania, y Bárbara Kolanka, hija del vaivoda de Podolia. La familia Radziwiłł descendía de Kristinas Astikas, un noble lituano mencionado en 1385, al servicio del duque Vytautas. Su hijo, Radvila, fue quien convirtió su nombre de pila en el apellido de la familia.

Bárbara Radziwill tenía dos hermanos mayores: Mikołaj "el Rojo" y Ana. Jerzy Radziwiłł mantuvo conversaciones con magnates lituanos con tal de procurar matrimonios favorables para sus hijas. En un principio, Ana estuvo comprometida con Stanisław Gasztołd, pero este rompió el compromiso, probablemente debido a los rumores de que Ana tenía hijos ilegítimos. En 1536, Jerzy le ofreció la mano de Bárbara y Stanisław aceptó. 

Primer matrimonio
El 18 de mayo de 1537, tuvo lugar el acuerdo matrimonial. Bárbara llegó al castillo de su marido en un carro jalado por 24 caballos. El matrimonio no tuvo éxito, pues en los cincos años que duró, no lograron tener descendencia. Desde ese entonces, se acusaba a Bárbara de tener comportamiento desenfrenado, algo que también se señaló en su madre y su hermana. En un futuro, cuando ya era esposa de Segismundo II, sería llamada "ramera" por el obispo Stanisław Orzechowski. 

Stanisław murió el 18 de diciembre de 1542. Después de la muerte de su esposo, Bárbara regresó a la residencia de su familia, en Vilna. La situación de su herencia era complicada, siendo una viuda sin hijos. El 15 de junio de 1543, Segismundo I transfirió la propiedad de Gasztołd a su hijo Segismundo Augusto.

Romance

Bárbara y Segismundo Augusto se conocieron en octubre de 1543, durante la estancia de este en Lituania. Apenas habían transcurrido cinco meses desde la boda del joven Segismundo con Isabel de Habsburgo. Su viaje pudo haber sido instigado por su madre, la reina Bona de Sforza, con el fin de alejarlo de su esposa. Bona no simpatizaba con los Habsburgo y se opuso al matrimonio. Segismundo tampoco parecía insatisfecho con aquella separación; encontraba poco atractiva a Isabel, una joven tímida que padecía ataques de epilepsia. 


Hasta mediados del año siguiente (23 de julio de 1544), Segismundo estuvo permanentemente en el Gran Ducado de Lituania. En otoño de 1544 se presentó en Vilna en compañía de Isabel, a quien no veía desde hace un año. Se mostró respetuoso con su esposa, pues era consciente de la presencia de agentes de la corte de los Habsburgo. Aun así, circulaban los rumores sobre su amorío con Bárbara.

El amor de Bárbara Radziwill y Segismundo Augusto se caracterizó por una gran pasión. Después de todo, ambos tenían un temperamento sexual. Aunque las habladurías sobre Bárbara podrían ser exageradas (se le adjudicaban 36 amantes), se trataba de una mujer con una vida erótica exuberante. Era un secreto a voces que Segismundo la visitaba a través de pasadizo que conectaba con la casa de los Radziwiłł, o bien, se encontraba con ella en el pabellón de caza.

En junio de 1545, Isabel murió debido a sus ataques epilépticos. Tras la muerte de Isabel, Bárbara y Segismundo se reunieron con más frecuencia. A lo largo de la segunda mitad de 1545 y durante todo el año siguiente, acudían juntos a fiestas y cacerías. 

¿Cómo era Barbara Radziwill?
Bárbara era alta para su época (160 cm), de cuerpo esbelto y bien formado. Rostro ovalado, tez clara y grandes ojos oscuros. Incluso sus detractores reconocieron que era una mujer hermosa. Le encantaba la moda y las joyas, especialmente las perlas. En 1914, se descubrió correspondencia de la reina Isabel I, en el Museo Británico de Londres, en la que instruye a sus agentes en Polonia para que le compraran las perlas de la reina Bárbara. Daba gran importancia a su apariencia personal. Utilizaba blanqueadoras faciales, resaltaba sus cejas y pómulos con cosméticos y cuidaba su cabello.

Tenía una personalidad espontánea, franca y afectuosa. Las cartas que se conservan de ella demuestran que le importaba más el amor de Segismundo que la corona; no soportaba estar separada de su amado. Intentó introducir costumbres más relajadas en la corte. Curiosamente, era muy distinta a la madre de su esposo, pues Bona era dominante e intervenía en la política. En cambio, Bárbara era dócil y se mantuvo alejada de los asuntos de Estado. 

Matrimonio

Se ha especulado que Segismundo Augusto se vio forzado a casarse con Bárbara. Según la Crónica de Lituania, de fuente anónima, durante una cita secreta, los amantes fueron descubiertos por el hermano y el primo de Bárbara, Mikołaj "el Rojo" y Mikołaj "el Negro", quienes de inmediato llamaron a un sacerdote para que los casará. Es poco probable que el joven Segismundo cediera a algún tipo de presión. Además, considerando todo el esfuerzo que realizó para el reconocimiento de dicho matrimonio, es difícil creer que hubiese sido obligado. 

Aunque, hay una circunstancia que pudo haber impulsado aquella boda en secreto: un posible embarazo. Cuando el primo de Bárbara, Mikołaj, fue enviado a Polonia para informar a los reyes sobre la boda, Segismundo le indicó que debía señalar 1545 como la fecha del matrimonio, no agosto de 1547. De esta forma, en caso de dar a luz a un niño, su legitimidad quedaría a salvo.

Como era de esperar, Segismundo I y Bona desaprobaron la unión. Además de que la joven no pertenecía a una familia real, los rumores sobre su conducta resonaban en la corte polaca. Otro aspecto preocupante es que Bárbara no había logrado concebir durante los cinco años de su primer matrimonio y la fertilidad era fundamental para una consorte real. El mismo Segismundo Augusto tuvo que viajar a Polonia e informar sobre su decisión. Bárbara fue enviada a una finca de su familia, donde estaría bajo el cuidado de su madre. Durante el viaje, tuvo un aborto.


Reina de Polonia

Durante un Sejm, celebrado entre diciembre de ese año y febrero de 1548, el joven Segismundo tuvo que enfrentarse a sus padres y a la nobleza polaca. La reina Bona fue una firme opositora; estaba convencida de que ese matrimonio debilitaría la posición de la dinastía. Desconfiaba de los Radziwiłłs, quienes apoyaban la separación de Lituania del reino de Polonia. Segismundo I murió en abril de 1548.

Aunque Segismundo Augusto optó por no mantener informada a Bárbara sobre la oposición que se había desatado tras la noticia de su boda, ella estaba depresiva, condición que pudo estar asociada a su aborto. Su esposo le enviaba cisnes, entre otros obsequios costosos. Bárbara tuvo otro embarazo durante la primavera de 1548 que también culminó en aborto. Después de una separación de cinco meses, la pareja se reunió en octubre de 1548.

Se desató una histeria ante el matrimonio del ahora rey de Polonia. Le pidieron que dejará de lado esa unión nociva, convencidos de que era deber del rey renunciar a sus deseos personales. Incluso hubo senadores que caían de rodillas ante el rey, rogándole que cumpliera con sus demandas. La nobleza estaba dispuesta a contribuir con impuestos para la manutención de Bárbara, con tal de que se mantuviera lejos del monarca. La mayoría apoyaba la anulación del matrimonio. Segismundo se mantuvo firme en su decisión y amenazó con la abdicación, considerando que el matrimonio con Bárbara era más valioso que el trono de Polonia.

El 13 de febrero de 1549, Bárbara acompañó a su esposo a Wawel. La reina Bona, reconociendo su derrota, se alejó de la corte con sus hijas. Al año siguiente, el 7 de diciembre, Bárbara fue coronada en Cracovia, a manos del arzobispo de Gniezno. Su predecesora, Isabel de Habsburgo, sabía que no debía mostrar debilidad corporal durante el rito. El gran peso de las insignias reales era un tema delicado, ya que las reinas debían participar en la misa posterior a su coronación. Pero Bárbara, además, ya estaba muy enferma.


Una vez que entraban a la catedral de Wawel, las reinas polacas se sentaban junto con sus maridos en el estrado. Mientras se cantaba Gloria in excelsis Deo, el rey y la reina se acercaban al altar, donde el arzobispo los casaba; después, la pareja regresaba a sus asientos. La única excepción a esta regla en el siglo XVI fue Bárbara Radzwiłł, quien ya estaba casada con el rey. Fue ungida por el arzobispo en la cabeza, pecho y hombro.

Como ya se ha mencionado, era una mujer relajada y su esposo parecía aceptar eso; no le exigió que se adaptará al ceremonial cortesano. A pesar de que se esperaba que una consorte real se mantuviera alejada de sus familiares, la reina Bárbara mantuvo cerca a los suyos y el mismo Segismundo le proporcionaba la compañía de algún pariente. Ansiosa por cumplir con las esperanzas del rey, Bárbara se sometió a tratamientos para la infertilidad.


Muerte

Bárbara ya presentaba dolencias en las semanas previas a su coronación. Jadwiga Mandera y Aniela Tajner señalan la dificultad con la que Bárbara soportó el largo rito, pues presentaba hinchazón en las piernas. Según palabras del mismo rey, presentaba "una enorme úlcera en la vagina". 

Al enterarse de la enfermedad de Bárbara, Bona intentó reparar la relación con su hijo y reconoció a su nuera como reina, pero este gesto no fue de mucha ayuda. Segismundo estuvo dedicado a su esposa moribunda y no se separó de ella, a pesar del mal olor que desprendía. La reina murió el 8 de mayo de 1551.


La muerte de Bárbara fue prematura e inesperada, probablemente debido a cáncer. En la época hubo otras conjeturas; una posible enfermedad venérea, envenenamiento por parte de la reina Bona o incluso el uso de tratamientos para la infertilidad. Segismundo cumplió con la última voluntad de su amada esposa de transportar el ataúd a Vilna. Fue enterrada con un vestido de raso negro, una corona y un cetro. En una de las placas del ataúd, Segismundo ordenó colocar la siguiente inscripción: "Murió prematuramente, pero si hubiera sido en su vejez, Augusto habría dicho que había muerto prematuramente".


Segismundo Augusto se casó dos años después con la hermana de su primera esposa, Catalina de Habsburgo, pero seguía desconsolado por la muerte de su amada Bárbara. Segismundo recurrió a la alquimia y al conocimiento popular de la época. Cracovia, donde el rey pasaría la mayor parte del tiempo, era un importante centro de ciencia oculta. Este caso fue descrito varias décadas después por el médico real de la familia Vasa, Joachim Possel; afirmó que Segismundo estaba tan enamorado de Bárbara que "una vez que ella se fue, se esforzó por volver a verla". Para ello, contrató a "expertos en nigromancia", a los que prometió una gran recompensa por convocar al fantasma de Bárbara. No sorprende que uno de los hombres deseosos de cumplir el deseo del rey fuera el propio Twardowski. Lo más probable es que la sesión tuviera lugar en la noche del 7 de enero de 1569, en el castillo de Varsovia, y organizada por los funcionarios Mikołaj y Jerzy Mniszech. Obviamente, todo el esfuerzo fue una trampa, cuyo propósito era obtener tanto dinero como fuera posible del monarca.


Para el "hechizo", se utilizó a una chica que vivía en un monasterio, hija del comerciante Jan Giza. Tenía un parecido sorprendente con la difunta reina Bárbara, e incluso tenían el mismo nombre. Se decía que el fantasma de la reina saldría de un espejo que Twardowski trajo consigo. Según el informe realizo por el médico de los Vasa: "Twardowski logró convencer al rey de que se quedara quieto en la silla y permaneciera en completo silencio; de haberlo hecho de otra manera, su vida y su alma habrían estado en peligro. Una vez que ella [la aparición] apareció, se desarrolló una escena lamentable y trágica. El rey se habría arrojado a su pecho, deseando un dulce abrazo, si no hubiera sido por Twardowski, quien arrastró al rey y lo retuvo en su silla hasta que el fantasma desapareció". Esa fue la única sesión. Sin embargo, Bárbara Giza se convirtió en amante real y dio a luz a una presunta hija del monarca, Bárbara Woroniecka. El espejo utilizado en la sesión se ha conservado hasta la actualidad y puede encontrarse en la basílica de Węgrów.

La historia de Bárbara y Segismundo II es proyectada en la ficción polaca del siglo XIX como una tragedia romántica con fuertes connotaciones patrióticas, en la que Bona de Sforza representa el mal extranjero.


Fuentes:
Fesser Dominika. (2015). Współczesna legenda Barbary Radziwiłłówny W: M. Jarczykowa, B. Mazurkowa, S. Dąbrowski (red.), “Świat bliski i świat daleki w staropolskich przestrzeniach” (s. 267-284). Katowice: Wydawnictwo Uniwersytetu Śląskiego, disponible: https://core.ac.uk/download/pdf/197743948.pdf

Odrzywolska-Kidawa, Anna (2020) "Nieprzyzwoite małżeństwo" Zygmunta Augusta i Barbary Radziwiłłówny w opinii im współczesnych, disponible: https://www.researchgate.net/publication/347514176_Nieprzyzwoite_malzenstwo_Zygmunta_Augusta_i_Barbary_Radziwillowny_w_opinii_im_wspolczesnych

Skrzypietz, Aleksandra (2021) Queens Within Networks of Family and Court Connections, disponible: https://books.google.es/books?id=4ZpOEAAAQBAJ&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Teler, Marek (2015) "Zanim Barbara Radziwiłłówna poznała Zygmunta", disponible: https://histmag.org/zanim-barbara-radziwillowna-poznala-zygmunta-12352

Kijewska, Kinga (2021) Castles Legends: Castles in Poland, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=svo1EAAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Kosior, K. (2017). Becoming a Queen in Early Modern Europe. Disponible: https://www.semanticscholar.org/paper/Becoming-a-Queen-in-Early-Modern-Europe-Kosior/e6c6974e91b520aa4a539ddd2853ae7bf7d80da6#citing-papers

Nowakowska, Natalia (2018) Remembering the Jagiellonians, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=giBtDwAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Widacka, Hanna (2007) "Perły królowej Barbary Radziwiłłówny", disponible: https://www.wilanow-palac.pl/perly_krolowej_barbary_radziwillowny.html


22 feb 2021

Mitos medievales: ¿Iglesia vs Ciencia?

La creencia popular es que la religión ha frenado el progreso científico. La Edad Media es vista como una época de oscurantismo y estancamiento. Y la culpa suele ser atribuida a la Iglesia Católica, ¿qué tan cierto es? 

John Heilbron empieza su libro "The Sun in the Church" con las siguientes palabras

"The Roman Catholic Church gave more financial and social support to the study of astronomy for over six centuries, from the recovery of ancient learning during the late Middle Ages into the Enlightenment, than any other, and probably all, other institutions" (La Iglesia Católica Romana brindó más apoyo financiero y social al estudio de la astronomía durante más de seis siglos, desde la recuperación del saber antiguo durante la Baja Edad Media hasta la Ilustración, que cualquier otra, y probablemente todas las demás instituciones).

 

Alta Edad Media

Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, vino un período de desintegración política, agitación social y declive intelectual conocido como Alta Edad Media (500-1000). No cabe duda que hubo un retroceso cultural, pero ¿fue culpa de la Iglesia? Hay que recordar que toda una civilización en Occidente había colapsado. Había invasiones bárbaras, guerras y pobreza. La baja actividad científica en esta época estuvo relacionada con el caos que siguió a la caída de Roma, no con la represión de la Iglesia. El historiador agnóstico Will Durant no solo afirma que la Iglesia no tuvo la culpa, sino que hizo todo lo posible por mantener cierto orden.

La Alta Edad Media contribuyó a un aspecto importante de toda tradición científica: la preservación y transmisión del conocimiento acumulado. Los monasterios jugaron un papel crucial en este proceso. Las ciencias naturales no eran su principal interés; no obstante, ningún otro elemento de la sociedad medieval europea contribuyó más que la Iglesia a la preservación del conocimiento científico durante esta etapa intelectualmente precaria.


En este periodo, destacan eruditos como Casiodoro (485-580), fundador del monasterio de Vivarium. Escribió Institutiones, con una primera parte dedicada a las Escrituras y la segunda a las artes liberales, como la astronomía o las matemáticas; Isidoro (556-636), arzobispo de Sevilla. Su obra Etimologías fue un intento de reunir todo el conocimiento medieval, derivado del saber clásico; recopila temas de teología, derecho, medicina e historia. Este libro logró una extraordinaria difusión por toda Europa; y Beda (673-735) Monje benedictino, originario de Northumbria. Escribió obras como De natura rerum o De temporum ratione, en la que registra el efecto de la Luna en las mareas.


Renacimiento carolingio

Se le denomina así al periodo comprendido entre finales del siglo VIII y principios del IX. Constituye, según palabras de Pierre Riché, "el primer gran florecimiento de la cultura europea". A medida que aumentaba el control de Carlomagno sobre los territorios, también lo hicieron sus esfuerzos por difundir la educación.

Carlomagno patrocinó fundaciones religiosas, donde los escribas copiaban manuscritos usando una escritura más legible; la escritura que desarrollaron se denomina minúscula carolingia. Muchos textos clásicos sobrevivieron gracias a las copias carolingias. También procuro que el clero tuviera una educación adecuada, estandarizó la liturgia y los rituales. Esta labor fue encomendada a Alcuino de York, abad benedictino. Conoció a Carlomagno en 781, en Italia, y aceptó su invitación para hacerse cargo de la Escuela Palatina fundada por el rey en su capital, Aquisgrán. Alcuino sistematizó el plan de estudios y alentó el estudio de las artes liberales. Los estándares escolares de la Escuela Palatina eran tan altos que otras escuelas monásticas y catedrales se inspiraron para emularlos.


Renacimiento en el siglo XII

Entre el siglo XI y XII, Europa experimenta una renovación política, social y económica. Ahora las escuelas contaban con planes de estudios más amplios, que incluían el estudio de los clásicos latinos y griegos, disponibles desde la Alta Edad Media, aunque poco estudiados en ese entonces. Los fenómenos naturales debían explicarse exclusivamente en términos naturalistas, pero esto no era resultado de un escepticismo sobre el origen divino del universo, sino una creciente convicción de que la investigación de las causas secundarias establecidas por el Creador era un medio legítimo para estudiar la filosofía natural.

En el Tercer Concilio de Letrán, en 1179, se estableció: "...para que la oportunidad de aprender a leer y progresar en el estudio no se retire a los niños pobres que no pueden ser ayudados por el apoyo de sus padres, en cada iglesia catedralicia se le debe asignar a un maestro algún beneficio adecuado para que pueda enseñar a los clérigos de esa iglesia y a los pobres eruditos" (canon 18).

Las universidades surgidas en el siglo XII, en Europa, son predecesoras de la universidad moderna, la cual hereda de la universidad medieval no solo la denominación, sino también su estructura organizativa, sistema académico, libertad académica y docencia. Nuestras universidades persiguen la internacionalidad, tal como lo hacía la universidad medieval. Estas universidades evolucionaron a partir de escuelas catedralicias y monásticas más antiguas, y es difícil determinar cuándo se convirtieron en verdaderas universidades.

Hay personas que rechazan lo anterior bajo el argumento de que en la antigüedad hubo instituciones de educación superior, por ejemplo, la Academia de Platón. De hecho, las escuelas griegas son las que más se asemejan a la universidad medieval; sin embargo, nunca lograron la forma corporativa que dio permanencia a la universidad. Las escuelas confucianas de la China Imperial, la Gurukula de la India, la Madrasa del Islam, las escuelas de los templos aztecas e incas, las escuelas japonesas del periodo Tokugawa y las escuelas monásticas (antes del siglo XII) daban poco espacio para cuestionamientos o análisis. Ciertamente, todas las civilizaciones han necesitado educación superior para capacitar a sus gobernantes, sacerdotes o militares, pero solo en la Europa medieval surgió una institución reconocible como universidad, una escuela de educación superior caracterizada por su autonomía corporativa y libertad académica.

Esta institución surgió antes de 1200 en ciudades como Bolonia, París y Oxford. En 1500, unas sesenta universidades estaban esparcidas por toda Europa. Aproximadamente el 30% del plan de estudios de una universidad medieval cubría materias relacionadas con el mundo natural. La ciencia y medicina greco-árabe encontraron por primera vez un hogar permanente en esta institución. Es difícil creer que la Iglesia medieval toleraría y apoyaría la universidad, si realmente había intención de suprimir la ciencia. La teología cristiana resultó adecuada para fomentar el estudio del mundo natural, considerado creación de Dios. 

Los Papas intervinieron en nombre de la universidad en numerosas ocasiones. Honorio III (1216-1227) se puso del lado de los eruditos de Bolonia en 1220, cuando sus libertades fueron violadas. En 1231, cuando los funcionarios diocesanos locales invadieron la autonomía institucional de la universidad, el Papa Gregorio IX emitió una bula que concedía a la Universidad de París el derecho al autogobierno. En varias ocasiones, el pontífice obligó a las autoridades universitarias a pagar los sueldos de los profesores (tenemos los ejemplos de Bonifacio VIII, Clemente V, Clemente VI y Gregorio IX).

Tampoco es verdad que la mayoría de los estudiantes eran monjes que dedicaban la mayor parte del tiempo al estudio de la teología. Al contrario, la mayoría no cumplía con los requisitos para estudiar teología. Pocas universidades contaban con facultad de teología en el siglo XIII. La noción de la teología como reina de las ciencias se remonta a Aristóteles, quien quiso decir que la metafísica o la teología eran ramas de la filosofía más fundamentales que las matemáticas o la filosofía natural. Su estatus científico era discutido por los mismos teólogos. Por ejemplo, Tomás de Aquino creía que la teología era una ciencia. William de Ockham, un influyente franciscano, no estaba de acuerdo.


Condenas de 1277, ¿tuvieron un efecto positivo?

La recepción del aristotelismo en las universidades no estuvo exento de problemas. Las condenas de 1277 por el obispo Étienne Tempier destacaban ciertos puntos de tensión entre la filosofía aristotélica y las creencias cristianas. El Papa no jugó ningún papel en las condenas; simplemente solicitó una investigación sobre las causas de aquella confusión intelectual. Incluso se podría decir que hubo una aprobación papal poco entusiasta. 

Pierre Duhem afirma: "Si tuviéramos que asignar una fecha al nacimiento de la ciencia moderna, sin duda elegiríamos el año 1277, cuando el obispo de París proclamó solemnemente que podían existir varios mundos, y que el conjunto de las esferas celestes podría, sin contradicción, estar animada por un movimiento rectilíneo" (pág. 412). Aunque esta afirmación podría considerarse extrema, como señala el autor Edward Grant. Woods afirma que, aunque los estudiosos han discrepado sobre la influencia relativa de las condenas, "todos coinciden en que obligaron a los pensadores a emanciparse de las restricciones de la ciencia aristotélica y a considerar posibilidades que el gran filósofo nunca imaginó". Estas condenas pudieron haber tenido éxito, de no ser por la cristianización de Aristóteles ofrecida por Tomás de Aquino.


Atención médica

Los hospicios, inicialmente construidos para albergar a peregrinos y mensajeros, se convirtieron en hospitales en el sentido moderno de la palabra. Entre los siglos VI y X, bajo la influencia de la Orden Benedictina, la enfermería se convirtió en una parte establecida de cada monasterio. Inicialmente diseñada para el cuidado de los monjes, con el tiempo acogieron a pacientes civiles. 


Durante la Baja Edad Media, las enfermerías monásticas continuaron expandiéndose, pero también se abrieron hospitales públicos, financiados por las autoridades de la ciudad, la iglesia y fuentes privadas. Los monasterios desempeñaron un papel vital en la promoción de la atención médica y el desarrollo de hospitales.


¿Y qué hay de la disección humana?

Uno de los mitos más frecuentes es que la Iglesia medieval se opuso a la disección humana. La mayoría de las culturas despreciaban esta actividad, por lo cual es sorprendente que la Iglesia sí permitiera las disecciones. La bula papal De Sepulturis (aproximadamente en 1299) a menudo es citada como evidencia, ya que prohíbe la ebullición de cuerpos. Esta práctica se volvió común durante las cruzadas, cuando los muertos en campaña querían ser enterrados en su tierra. La ebullición separaba la carne de los huesos y de esta manera era más fácil trasladar los restos. La bula también tenía el objetivo de prohibir el comercio de huesos de soldados. 

En 1231, el emperador Federico II decretó que un cuerpo humano debía ser disecado al menos una vez cada cinco años; la asistencia era obligatoria para todos los que iban a practicar medicina o cirugía. A finales del siglo XIII, la universidad de Bolonia emergió como la institución más popular de Europa para el aprendizaje de la medicina. Su estatus se reforzó aún más cuando el Papa Nicolás II le concedió una bula en 1292, mediante la cual todos los graduados en medicina podían enseñar en todo el mundo.


¿Cuándo y cómo surge este mito?

La denigración de la Edad Media comienza a partir del siglo XVI, cuando los humanistas se acercaron a la literatura griega y romana. Las críticas contra este periodo fueron retomadas por ingleses como Bacon (1561-1626) o Hobbes (1588-1679), autores protestantes que se negaban a dar el más mínimo crédito a los católicos. Les resultaba más conveniente afirmar que nada de valor se había enseñado en las universidades antes de la Reforma. Sin embargo, es erróneo afirmar que no había ciencia ante del Renacimiento (este es tema para otra publicación). Aunque intelectuales protestantes como John William Draper y Andrew Dickson White se empeñaban en señalar al catolicismo como primera fuente del conflicto entre ciencia y religión, no hay indicios de tal conflicto antes del asunto de Galileo (e incluso este caso merece una exhaustiva investigación).

En conclusión, no había una guerra entre la ciencia y la Iglesia medieval. La relación entre ambas fue compleja, alternando entre la colaboración y el desacuerdo. No se puede negar que había límites teológicos que los eruditos debían abordar con cuidado. Pero rara vez experimentaron el poder coercitivo de la Iglesia y a menudo encontraron apoyo y mecenazgo en esta. La idea de que el catolicismo medieval reprimió la ciencia resulta casi ridícula cuando se toma en cuenta la gran cantidad de clérigos involucrados en el estudio de las ciencias.



Fuentes:

Blair, Ann (2004) "Science and Religion." In Cambridge History of Christianity, Vol. 6: Reform and Expansion, 1500-1660, edited by Ronnie Po-Chia Hsia, 427-45. Disponible: https://dash.harvard.edu/handle/1/29674919 [19/02/21]

Duhem, Pierre (1906) Études sur Léonard de Vinci. Disponible: https://archive.org/details/tudessurlona02duhe/mode/2up [18/02/21]

Cilliers, L., & Retief, F. P. (2002). The evolution of the hospital from antiquity to the end of the middle ages. Curationis, 25(4), 60–66. https://doi.org/10.4102/curationis.v25i4.806 [19/02/21]

Grant, Edward (1974) A Source Book in Medieval Science. Harvard University Press. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=fAPN_3w4hAUC&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [19/02/21] 

Ghosh S. K. (2015). Human cadaveric dissection: a historical account from ancient Greece to the modern era. Anatomy & cell biology, 48(3), 153–169. https://doi.org/10.5115/acb.2015.48.3.153 [18/02/21]

Hannam, James (2009) God's Philosophers: How the Medieval World Laid the Foundations of Modern Science. Icon Books Ltd. Disponible: https://es.scribd.com/book/353166911/God-s-Philosophers-How-the-Medieval-World-Laid-the-Foundations-of-Modern-Science [19/02/21]

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Perkin H. (2007) History of Universities. In: Forest J.J.F., Altbach P.G. (eds) International Handbook of Higher Education. Springer International Handbooks of Education, vol 18. Springer, Dordrecht. https://doi.org/10.1007/978-1-4020-4012-2_10 [18/02/21]

Shiqin Liao and Huigai Li (2016) Reach to the Characters and Effects of Medieval Universities in Western Europe. Título del libro: Proceedings of the 2016 International Conference on Education, E-learning and Management Technology. Disponible: https://www.atlantis-press.com/proceedings/iceemt-16/25860011 [18/02/21]

Woods, Thomas E. (2005) How the Catholic Church built Western civilization. Disponible: https://archive.org/details/howcatholicchurc0000wood [19/02/21]

29 ene 2021

Mitos medievales: ¿Se creía que la Tierra era plana?

Ilustración de la tierra esférica y las cuatro estaciones, del libro "Liber Divinorum Operum" del siglo XII por Hildegarda de Bingen.

Una creencia popular es que Colón pretendía desmentir la teoría de que la Tierra era plana y que a los marineros les aterraba la idea de llegar al borde del mundo. Esto es falso; la gente en la Edad Media sabía que la Tierra era esférica. En la época del descubrimiento, lo que se desconocía era la circunferencia, no la forma. Es por eso que los marineros temían morir de hambre en la exploración del océano desconocido. Copérnico y Galileo tampoco discutían la forma del planeta, sino su posición, de acuerdo con su tesis del sistema heliocéntrico.

Retomando el tema del descubrimiento de América, Fernando e Isabel remitieron los planes de Colón a una comisión real encabezada por Hernando de Talavera, celebrada en Salamanca. Se reunieron tanto miembros del clero como laicos. Plantearon algunas objeciones al proyecto, pero todos asumieron la redondez de la Tierra. Argumentaron que Colón no podía alcanzar las Indias en el tiempo que él establecía, ya que la circunferencia de la Tierra era demasiado grande. Y resultó que tenían razón.

Ninguna persona educada (salvo algunos disidentes) en la historia de la civilización occidental desde el siglo III a. C. en adelante creía que la Tierra era plana. En la Antigüedad, la esfericidad de la Tierra fue reconocida por filósofos como Pitágoras, Aristóteles y Eratóstenes (quien logró calcular la circunferencia). Esto no cambió con la llegada del cristianismo.

Tomás de Aquino, en su Suma Teológica, escribe "...tanto el astrólogo como el físico pueden concluir que la tierra es redonda. Pero mientras el astrólogo lo deduce por algo abstracto, la matemática, el físico lo hace por algo concreto, la materia". San Agustín menciona, según un fragmento de La Ciudad de Dios: "...y no reparan que aunque se crea o se demuestre con alguna razón que el mundo es de figura circular y redonda, con todo, no se sigue que también por aquella parte ha de estar desnuda la tierra de la congregación masa de las aguas; y aunque esté desnuda y descubierta, tampoco es necesario que esté poblada de hombres, puesto que de ningún modo hace mención de esto la Escritura, que da fe y acredita las cosas pasadas que nos han referido". Aunque San Agustín niega la existencia de pobladores en las Antípodas, no duda de la esfericidad del planeta. Roger Bacon (1220-1292), al igual que otros grandes eruditos de la época medieval, Jean Buridan (1300-1358), Nicholas Oresme (1320-1382) o Beda el Venerable en el siglo VII, afirmaron la redondez de la Tierra. Alfonso X de Castilla escribe en su "General Estoria""Sabuda cosa es por razón e por natura, e los sabios assí lo mostraron por sos libros, que como el mundo es fecho redondo que otrossí es redonda la tierra...". Ahora que mencionamos a un rey, no podemos dejar de lado la evidencia gráfica en el uso del orbe por los monarcas cristianos.

Federico I (1122-1190) emperador del Sacro Imperio Romano Germánico

María I de Hungría (1371-1395)Chronica Hungarorum de 1488

Carlos IV (1316-1378), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, junto a su esposa Blanca de Valois

Sello de la "Bula de Oro" de 1356.

Parece ser que fue el escritor estadounidense, Washington Irving (1783-1859), quien popularizó el mito de la Tierra plana con su obra "Una historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón", en la que narra que el marinero se presentó en la universidad de Salamanca para defender su teoría de la Tierra redonda. Esto es una licencia dramática por parte de Irving. El académico Antoine-Jean Letronne (1787-1848), plasmó esa misma idea en su obra Sobre las ideas cosmográficas de los padres de la iglesia.

Sin embargo, no podemos culpar solamente a Irving o a LetronneUn motivo por el cual se piensa que la gente medieval creía en la Tierra plana  son los mapas de esa época. En estos se observa una Tierra plana en forma de disco, pero la realidad es que los cartógrafos medievales intentaron que el círculo representara el hemisferio superior del globo. Un punto a considerar es que la mayoría de los mapas medievales no estaban destinados a llevar a alguien de un lugar a otro, sino que eran obras de arte colgadas en las catedrales o ilustraciones en manuscritos. Por lo tanto, no eran precisos. Otro motivo por el cual ha perdurado este mito es nuestro propio prejuicio sobre la gente medieval, forjado en los estereotipos de que eran sucios e ignorantes. Muchos conceptos erróneos sobre la Edad Media surgieron en el siglo XIX como parte de una reacción contra la religión.


Fuentes:

Gould, Stephen J. (1997) The late birth of a flat earth, Dinosaur in a Haystack: Reflections in Natural History, disponible: http://www.inf.fu-berlin.de/lehre/SS05/efs/materials/FlatEarth.pdf [29/01/21]

Páez Kano, José Rubén (2003) La esfera de la tierra plana medieval como invención del siglo XIX (Tesis de maestría). Disponible: https://rei.iteso.mx/bitstream/handle/11117/2472/Jos%C3%A9%20Rub%C3%A9n%20P%C3%A1ez%20Kano%20Lista.pdf?sequence=2 [29/01/21]

Livingston, Michael (2002) Modern Medieval Map Myths: The Flat World, Ancient Sea-Kings, and Dragons. Disponible: https://web.archive.org/web/20060209042605/http://www.strangehorizons.com/2002/20020610/medieval_maps.shtml [29/01/21]

Russell, Jeffrey Burton (1997) The Myth of the Flat Earth, Studies in the History of Science (American Scientific Affiliation), disponible en: https://www.asa3.org/ASA/topics/history/1997Russell.html [29/01/21]

22 ene 2021

Agnès Sorel, la primera amante real

 Dame de beauté

Nació en 1422 en Fromenteau, una pequeña población de la Turena. Su padre era un militar, Jean Seurelle y su madre, Catherine de Maignelais, pertenecía a la nobleza rural. La pareja formaba parte de la corte de Renato I de Nápoles (hermano de María de Anjou) e Isabel de Lorena. Se sabe poco sobre los primeros años de Agnès. Es mencionada hasta 1444 en las cuentas de Isabel de Lorena: "Agnès Sorelle", como dama, recibía diez libras, colocándola en el extremo inferior de la escala de asalariados.

En 1443, Carlos VII de Francia recibió a los reyes napolitanos, quienes acababan de perder su reino. Su esposa, María de Anjou, era una mujer muy piadosa y constantemente estaba embarazada; según Chastellain, cronista de la corte del duque de Borgoña, "tenía un rostro que habría infundido miedo incluso en los ingleses". 

Apenas apareció en la corte francesa, Agnès llamó la atención del rey Carlos, quien tenía cuarenta años. No era un hombre agraciado; el cronista Chastellain lo describe como flaco, de constitución débil y una manera extraña de caminar. Sin embargo, era amable, culto y seductor. 

Carlos VII, de Jean Fouquet

Agnès se ganó el apodo de Dame de beauté, Dama de la Belleza, no solo por su apariencia, sino también por ser dueña del castillo de Beauté, obsequiado por el rey Carlos. El amorío provocó un gran escándalo; era la primera vez que un rey de Francia exhibía su relación con una favorita. Chastellain anotó en sus memorias que "ya sea en la mesa, en la cama o en la sala del consejo, ella debe estar siempre a su lado". Incluso entró al servicio de la reina María. Sus cuatro hermanos, Carlos, Luis, Jean y André fueron incorporados a la casa del rey. Su madre recibió una pensión, que mantuvo incluso después de la muerte de Agnès. Su padre murió en 1446. En 1444, además de recibir el castillo de Beauté-sur-Marne, estaba en condiciones de donar una estatuilla de plata cubierta de oro a la iglesia de Loches. El reconocimiento de Agnès como amante real tuvo ramificaciones a largo plazo; estableció una nueva práctica para los reyes franceses y creó oportunidades de ejercer el poder para las mujeres.

Consciente del peligro de su posición, buscó aliados. Uno de ellos fue Pierre de Brézé, senescal de Anjou y de Poitou. Su segundo aliado era Jacques de Coeur, administrador de finanzas y comerciante. Importaba joyas, pieles, seda y objetos preciosos de Oriente. Adelantándose a las técnicas modernas de mercadotecnia, recurrió a la favorita real como "imagen" para su negocio.

La Virgen y el Niño, Jean Fouquet, obra en la que Agnès fue utilizada como modelo. 

De esta manera, la corte francesa dejó atrás su ambiente casi monacal para convertirse en paradigma del lujo y la voluptuosidad. Agnès impuso la moda de depilarse las cejas, lucir escotes y usar ropa interior fina. También fue la primera mujer que utilizó diamantes como adorno personal. La vestimenta de la época no solo era costosa, sino incómoda. Por lo general, las mujeres llevaban gorros cónicos enormes de casi un metro de altura llamados hennin y túnicas de brocado rígido que ceñían sus figuras con tanta fuerza que les costaba respirar. Agnes Sorel tenía ideas bastante diferentes sobre la comodidad y la belleza en la vestimenta, aunque la cola de su vestido era más larga que la de cualquier otra mujer. Su presencia en la corte resultaba escandalosa, pues eclipsaba a la misma reina. 

Agnès, haciendo honor a su sobrenombre, encarnaba el ideal de belleza de su época; rubia, ojos azules, tez muy blanca, cintura estrecha y senos redondos. Jean Chartier dijo que "entre todas las bellezas era la más joven y hermosa del mundo". Incluso sus opositores reconocieron que era una mujer muy hermosa. Tuvo tres hijas con el rey, pero solo dos sobrevivieron a la infancia: Maria y Charlotte de Valois (el hijo de esta, Luis de Brézé, se casó con Diana de Poitiers, otra célebre amante real).

Gracias a la colaboración de Brézé y Jacques Coeur, el reino prosperaba y se fortalecía lo suficiente para un nuevo enfrentamiento con los ingleses. Consciente del odio que inspiraba, Agnès se dedicó a repartir cuantiosas limosnas. Hay cierta comparación entre Juana de Arco, la guerrera que hizo posible la coronación de Carlos VII, y Agnès Sorel, la amante que inspiró al rey vacilante a continuar la lucha contra los invasores ingleses. 

La opinión de los historiadores está dividida respecto a la influencia política de Agnès. Se le atribuye el mérito de haber sacado al rey Carlos de su letargo y convertirlo en un rey dispuesto a expulsar a los ingleses. Auguste Vallet de Viriville apoya esta perspectiva. Fresne de Beaucourt argumenta que, para atribuir ese mérito a Agnès, ella tendría que haber entrado en la vida del rey en la década de 1430, cuando Carlos comenzó a mostrar su temple. Aunque Vallet ubica el idilio en esa década y el nacimiento de Agnès alrededor de 1410, ningún documento la menciona antes de 1444. Por lo tanto, Agnès conoció a un Carlos VII ya transformado. 

Sin embargo, esto no significa que se deba descartar su influencia política. Los documentos de Guillaume Mariette demuestran que Pierre y Agnès eran aliados, siendo esta última un medio seguro para influir en el rey. Esta percepción está respaldada por otras referencias contemporáneas. El más formidable entre sus enemigos era el delfín. Junto con Pierre, Agnès se interpuso en el camino de Luis y sus aliados que querían deponer al rey. La aversión del delfín por Agnès es insinuada en los documentos de Mariette, así como en varias crónicas. Pío II escribió que la causa de la discordia entre Carlos VII y su hijo fue Agnès, a quien Luis llegó a perseguir con su espada.


Muerte

En 1450, con un embarazo avanzado, Agnès viajó a Normandía para encontrarse con el rey, quien libraba la batalla contra los ingleses. Era un viaje inusual y peligroso para una mujer aristocrática y en su condición; se esperaba que guardará reposo de cuatro a seis semanas antes de dar a luz. Sus motivos no están claros. Sin embargo, el cronista Jean Chartier ofrece una explicación: la joven pretendía informar al rey sobre un complot. 

En la abadía de Jumièges sufrió un parto prematuro. El 9 de febrero, a los veintiocho años, Agnès falleció por disentería. No tardaron en correr los rumores de que había sido envenenada. No faltaban sospechosos; el delfín Luis, quien despreciaba a la amante de su padre, o Antoinette de Maignelais, prima de Agnès y su sucesora como favorita real. Cabe señalar que además de ser atendida por Robert Poitevin, médico personal del rey, también estaba presente Etienne Chevalier, médico de cabecera del rey y de Luis. Sin embargo, Jacques de Coeur fue acusado del asesinato y, aunque no se pudo comprobar su culpabilidad, fue acusado de malversación de fondos y no volvió a gozar del favor real. 

Tumba de Agnes en Loches, fuente de imagen

Incluso en sus horas finales, Agnès dio muestras de serenidad. Se cree que sus últimas palabras fueron: "Nada hay más frágil que nuestra propia existencia". Fue enterrada en Loches, mientras que su corazón fue extraído y sepultado en la Abadía de Jumièges.


Exhumación

Su tumba fue reducida en 1777, cuando los canónigos de Loches juzgaron ilógico que una adúltera descansará en el coro de la iglesia. Los restos, encontrados en buen estado, fueron colocados en una urna de 43 centímetros de altura. En 1809, el general François René Jean de Pommereul restauró el mausoleo de Agnès. Idealizándola como heroína nacional, agregó la siguiente inscripción en su tumba: LA ÚNICA AMANTE DIGNA DEL PAÍS, YA QUE EL PRECIO DE SUS FAVORES FUE LA EXPULSIÓN DE LOS INGLESES DE FRANCIA. Este epitafio fue removido después por el obispo de Tours, quien se opuso a tan generoso elogio

En 2005 se realizó otra exhumación, en un estudio multidisciplinar que reunió a 22 investigadores de 18 laboratorios. La urna desprendía un olor dulce, una mezcla de especias y moho. Esto se debe a que, durante el embalsamamiento, llenaron su cuerpo con semillas, bayas y especias aromáticas. El examen de rayos X reveló la ausencia de enfermedad, salvo por una desviación del tabique nasal hacia la derecha. Por lo tanto, es muy probable que la Dama de la Belleza roncara. El bajo depósito de sarro y la ausencia de caries indican una salud bucal relativamente buena. Este estudio permitió identificar fibras vegetales y cárnicas que atestiguan una dieta mixta. Debido a su estado de conservación relativamente bueno, se realizaron numerosos estudios microscópicos sobre la materia orgánica aún presente en la superficie de los huesos, principalmente el cráneo y las costillas. La epidermis de la cara se caracterizó por un contenido pobre en melanina, lo que indica una piel particularmente blanca, además se confirmó el rubio natural de su cabello. 

Rostro de Agnès Sorel, reconstrucción en 3D

Dado el manejo inoportuno de los restos de Agnès Sorel, en un principio solo se presumió la autenticidad. Para obtener certeza, se realizó una datación con carbono. La fecha obtenida coincidía con el año de su muerte, 1450. Luego, se compararon los restos del cráneo con la efigie de Sorel, hecha en vida. Se encontró una perfecta correspondencia entre el cráneo y la escultura: la forma del mentón, la ubicación de los dientes, la posición de los conductos auditivos, la apertura de las fosas nasales, el tamaño de la cavidad nasal y la distancia y forma de las cuencas oculares. El único detalle que no coincidía era la depilación de cejas y línea del cabello que se muestra en los retratos. El estudio microscópico de los restos del cuero cabelludo a nivel de la frente ciertamente revela la depilación, pero no tan pronunciado como se muestra en los retratos. ¿Por qué se depilaba? Algunos han hablado del estilo florentino, una frente más redondeada conforme a los cánones de un muy temprano Renacimiento. La realidad parece ser muy diferente. Agnès tenía unos ojos muy grandes, desproporcionados a su rostro. La depilación de frente le permitió la armonización de sus rasgos. 

Varios laboratorios se encargaron de realizar ensayos básicos a partir del cabello y el vello púbico y axilar encontrados en la urna funeraria, amalgamados con el líquido de descomposición o extraídos directamente del cuero cabelludo. El conjunto de ensayos reveló una concentración muy alta de mercurio en los cabellos. Por otro lado, la microscopía electrónica de barrido semivacío confirmó la ausencia de mercurio en la superficie de las muestras, eliminando así la contaminación post-mortem. La intoxicación debe considerarse aguda y haber precedido a la muerte entre 48 y 72 horas. Por lo tanto, la causa de intoxicación no pudo haber sido causada por una exposición prolongada al mercurio, por ejemplo, en forma de cosméticos. De hecho, las sales de mercurio se han utilizado desde la antigüedad grecorromana como antiparasitarios. Pero las cantidades utilizadas en terapia son normalmente mucho menores (alrededor de 10,000 a 100,000 veces menos que la dosis observada en los apéndices de la piel de Agnès). 

También se encontraron los restos de un feto de siete meses, el cuarto y último hijo de Agnès. Todavía no se sabe si la exposición al mercurio provocó el parto prematuro. El envenenamiento de Agnès ha sido confirmado, sin embargo, nadie puede saber si fue voluntario o no.


Fuentes:

Adams, Tracy (2019) Agnès Sorel: Political Martyr? Disponible: https://www.academia.edu/11417068/Agn%C3%A8s_Sorel_Political_Martyr [22/01/21]

Charlier, Philippe (2006) Qui a tué la Dame de Beauté? Étude scientifique des restes d'Agnès Sorel (1422-1450), Histoire des sciences médicales, no 3,‎ Tome XL, p. 255-263, disponible: https://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhm/hsm/HSMx2006x040x003/HSMx2006x040x003x0255.pdf [22/01/21]

Frank, Hamel (1912) The lady of beauty (Agnes Sorel). Londres: Chapman and Hall. Disponible: https://archive.org/details/ladyofbeautyagne00hameiala/mode/2up [23/01/21]

Hagen, Rose-Marie y Hagen, Rainer (2003) What Great Paintings Say, Volumen 2. Taschen, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=OWe3lPyY_GIC&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/01/21]

Klein, Glenn (2005) Faceting History: Cutting Diamonds and Colored Stones. Xlibris Corporation. Disponible: https://books.google.ca/books?id=9vMCZN1lxM8C&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/01/21]

Queralt, Ma. Pilar (2014) Reinas en la sombra. EDAF. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=UheGBAAAQBAJ&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [21/01/21]

Wellman, Kathleen (2013) Queens and Mistresses of Renaissance France. Yale University Press. Disponible: https://books.google.es/books?id=_AtUPUB6znMC&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [21/01/21]