28 sept 2022

Sultana Hurrem

"La sultana Rossa", de Tiziano

Fue la única esposa legítima de Solimán el Magnífico. Probablemente nacida en el oeste de Ucrania, en ese entonces, parte del reino de Polonia. Según la tradición polaca, su nombre era Aleksandra Lisowska, hija de un sacerdote ruteno, y capturada por asaltantes tártaros en Rohatyn. Probablemente nacida en 1505. La autora Yermolenko menciona una antigua canción popular, perteneciente a la región de Bucovina que cuenta la historia de una hermosa joven, Nastusenka (diminutivo de Anastasia), secuestrada por los tártaros y vendida al harén turco. La autora también hace referencia a una de las primeras canciones populares de Ucrania (las dumas), que relata la historia de Marusia de Bohuslav; era la hija de un sacerdote ortodoxo que terminó en el harén de un Pasha. En un Sábado Santo, Marusia libera a 700 cosacos ucranianos. Su nombre turco era Hurrem, pero en Europa era conocida como Roxelana, término polaco que significaba "doncella rutena".

Se desconoce con exactitud cuando llegó al harén, pero probablemente se convirtió en concubina justo antes o durante el primer año del sultanato de Solimán, posiblemente presentada como regalo por motivo de su ascenso en 1520. 

Solimán (1530) por Tiziano

Solimán había seguido el precedente de sus antepasados de tomar varias concubinas. Pero en algún momento de la década de 1520, renunció a sus demás parejas sexuales. Durante estos años, los embajadores hacen hincapié en la fidelidad del sultán y en su devoción por Hurrem; una vez que la conoció, se volvió prácticamente monógamo, algo inaudito en la historia otomana. Se conservan numerosas cartas poéticas en las que Solimán manifiesta su amor por Hurrem. Dedicó poemas a su amada, bajo el seudónimo de Muhibbi, entre ellos el siguiente:

"Trono de mi mihrab solitario, mi bien, mi amor, mi luna / Mi amiga más sincera, mi confidente, mi propia existencia, mi sultana, mi único amor / La más bella de las bellas… /Mi primavera, mi amada de cara alegre, mi luz del día, mi corazón, mi hoja risueña… /Mi flor, mi dulce, mi rosa, la única que no me turba en este mundo… /Mi Estambul, mi Caraman, la tierra de mi Anatolia /Mi Badakhshan, mi Bagdad y mi Khorasan /Mi mujer de hermosos cabellos, mi amada de ceja curvada, mi amada de ojos peligrosos…/ Cantaré tus virtudes siempre/ Yo, el amante de corazón atormentado, Muhibbi con los ojos desbordados de lágrimas, yo soy feliz"

Roxelana y el sultán (1780) por Anton Hickel

En 1526, el embajador Bragadin declaró que el sultán ya no prestaba atención a Mahidevran, la madre de su primogénito, pues concentraba todo su afecto en Hurrem. De acuerdo con el embajador Bernardo Navagero, Hurrem era tan amada por el sultán, que nunca hubo en la Casa otomana una mujer que gozará de mayor autoridad. La describe como agradable, modesta y conocedora de la naturaleza del sultán. Relata que cuando esta ganó el favor de Solimán, Mahidevran, a quien se refiere como "la circasiana", insultó y agredió físicamente a la nueva favorita. Le arruinó la cara y el cabello con tal de que no fuese presentada al sultán, pero Solimán con mayor razón quiso que Hurrem se presentará ante él. La joven rusa le contó lo sucedido con la madre de Mustafa, acompañando sus palabras con lágrimas. El sultán, enojado, enfrentó a "la circasiana", quien reconoció lo que había hecho, pues consideraba que todas las mujeres debían ceder ante ella y reconocerla como señora. Después de este episodio, Solimán dejo de estimar a Mahidevran y dio todo su amor a Hurrem. 

Hay una serie de ficción que presenta a Mahidevran cohabitando con el sultán, incluso cuando ya tiene un hijo. Esto es errado, pues para cuando Mustafa nació, Mahidevran ya no podía regresar al lecho del sultán; su rol era como madre del príncipe. Fue con Hurrem con quien Solimán rompió la tradición.

Según un relato de Bragadin, cuando el sultán recibió como regalo dos doncellas rusas, Hurrem se entristeció enormemente. Ambas fueron enviadas como esposas a unos sanjak-bey. De hecho, casi todas las concubinas elegibles del harén fueron casadas con funcionarios.

El harén se regía por la regla de un hijo por cada concubina; una vez que alguna daba a luz un varón, no volvía a tener relaciones sexuales con el sultán. Regla que Solimán rompió con Hurrem.

  • Mehmed (1521), hijo mayor de Hurrem. Enviado a la provincia de Manisa. Se cree que era el hijo preferido del sultán.
  • Mihrimah (1522), única hija de Hurrem. Se casó con Rustem Pasha. Más tarde ejercería como Valide Sultan, durante el mandato de su hermano Selim. 
  • Abdullah (1522) fallecido en la niñez.
  • Selim (1524), ascendió al trono en 1566 como Selim II.
  • Bayaceto (1525), ejecutado por orden de Solimán
Bayaceto y el sultán Solimán
  • Cihangir (1531), nació con un problema en la columna, por lo cual no pudo gobernar una provincia. 

En 1533, Mahidrevan fue enviada junto con su hijo Mustafa a la provincia de Manisa. Es falso que Mahidevran haya sido exiliada; lo inusual era la presencia de Hurrem en la capital. De acuerdo con la tradición, las concubinas no permanecían en la capital; cuando sus hijos cumplían la mayoría de edad y eran enviados a una provincia, ellas partían con ellos.  Hurrem no acompañó a su hijo mayor, Mehmed, cuando fue enviado como gobernador a Manisa en 1542, ni a ninguno de sus hijos, aunque sí los visitaba en sus provincias. Es probable que Hurrem permaneciera en la capital debido a los problemas de salud de Cihangir, quien no pudo recibir una provincia debido a su enfermedad.


¿Cómo era Roxelana?

El mayor inconveniente a la hora de estudiar la biografía de Hurrem, es que hay muy poca información sobre ella. El harén era inaccesible tanto para otomanos como extranjeros. Incluso el famoso retrato de Tiziano es una representación imaginaria. Sin embargo, estos retratos podrían no estar tan alejados de la realidad, ya que, los emisarios extranjeros contaban con redes de información en las distintas cortes. Cabe la posibilidad de que alguno de estos embajadores obtuviera una descripción de Hurrem por parte de algún eunuco. Generalmente es presentada como una mujer de facciones delicadas, tez blanca y cabello rojizo, que eran considerados rasgos típicos de Ucrania.

A pesar de que la leyenda en torno a Roxelana ensalza su belleza, los informes de embajadores sostienen que no era particularmente hermosa. El embajador Bragadin la describió como "joven, pero no hermosa, aunque elegante y pequeña". Se hace hincapié en su personalidad alegre, juguetona y modesta. No por nada su nombre otomano, Hurrem, significa "alegre". 


Hurrem haseki

Fue, probablemente en 1534, cuando Solimán se casó con Hurrem, rompiendo con dos siglos de tradición. El genovés Giovanni Menavino, quien estuvo en la corte otomana, señaló que "ni este sultán ni ninguno de sus antepasados ha tomado nunca esposa". Los gobernantes otomanos no contraían matrimonio legal; perpetuaban la dinastía a través del concubinato con esclavas. No se tiene certeza de la fecha del matrimonio. El embajador veneciano Ludovici menciona junio de 1534. Se ha sugerido que el matrimonio no pudo tener lugar antes de marzo de ese año, cuando murió la madre de Solimán. Sin embargo, tampoco podemos asumir que Hafsa se habría opuesto a la unión; después de todo, contrario a lo que se muestra en la ficción, la madre sultana se llevaba bien con Hurrem.

Hurrem ante la madre del sultán, escenas de serie "Roxelana" (1996-2003)

Además del matrimonio legal con una concubina, otro evento innovador del reinado de Solimán fue la creación de un estatus único para Hurrem: el título de haseki. Para darnos una idea del prestigio de este nuevo estatus, Hurrem recibía un estipendio de 2.000 aspers por día, mientras que cuando Solimán aún era príncipe, su madre cobraba 200 aspers al día. La gente común se mostraba preocupada por ese apego persistente del sultán por una mujer. Tal era el amor de Solimán por ella, que el pueblo pensaba que había sido hechizado por Hurrem, a quien llamaban Ziadi (que significa bruja). Ella y sus hijos eran impopulares entre los jenízaros y toda la corte.

Hurrem y sus hijos se mudaron al palacio de Topkapi, otro hecho sin precedentes, como informa el embajador Ludovici en 1534. Con la presencia de la haseki en la capital, Hurrem se convirtió en la confidente política del sultán. Las cartas que escribió a Solimán durante las campañas militares, lejos de Estambul, son una valiosa fuente de información. Es un papel que ya había desempeñado Hafsa; tras la batalla de Mohacs, Solimán escribió personalmente a su madre para informarle de la victoria. 

Sin embargo, en los primeros años de su gobierno, es poco probable que Solimán confiará en Hurrem, debido a su falta de dominio del turco. Las primeras cartas de Hurrem son escritas en un estilo formal y elegante, probablemente por el escriba del harén. Pero a mediados de la década de 1530, o incluso antes, Hurrem ya escribía sus propias cartas al sultán. Al igual que las anteriores, la mayor parte de estas cartas incluyen expresiones de añoranza, buenos deseos e información sobre la familia. También incluyen información importante sobre eventos en la capital y de vital interés para un sultán ausente. Por ejemplo, Hurrem le informó sobre la victoria del almirante Barbarroja en Túnez. También sobre una epidemia que afectó Estambul en 1537.

Hay cierto paralelismo entre las carreras de Hurrem e Ibrahim. Ambos adquirieron un alto estatus sin precedentes, que dependía solamente del favor del sultán. A partir de 1523, ambos adquirieron un monopolio del poder en sus respectivas esferas, apenas tres años después del ascenso de Solimán. Podemos especular que el joven gobernante pretendía escapar de las viejas restricciones, además, demostrar su voluntad implacable. La creencia popular es señalar a Hurrem como la culpable de la caída de Ibrahim. Sin embargo, la ejecución del gran visir pudo haber sido necesaria para restaurar los límites del poder. Además, es probable que otras consideraciones contribuyeran a la caída de Ibrahim. Dos años antes de su muerte, el embajador De´Ludovici describió el descuido del ejército y la administración por parte del gran visir.

Comenzaban a percibirse cambios significativos en la orientación del gobierno. En 1537, un año después de la muerte de Ibrahim, hubo un mayor énfasis en la piedad musulmana. Solimán comenzó la remodelación de Jerusalén, la tercera ciudad sagrada del Islam. Ebussuud Efendi, jurista que adaptó el derecho consuetudinario con la sharia, adquirió el cargo de presidente del Tribunal Supremo de Rumelia. A finales de la década de 1530, se habían completado las grandes conquistas. El ejército otomano continuó con las campañas, pero ahora la actividad militar estaba enfocada en mantener las fronteras que en extenderlas. Solimán es recordado también como "el legislador". Los nuevos énfasis para su gobierno requerían diferentes habilidades en el gran visir.

Rustem Pasha, figura dominante de la segunda mitad del reinado de Solimán, ya gozaba del favor del sultán desde antes de su nombramiento como gran visir. En 1539, Rustem se casó con la hija del sultán, Mihrimah. Aunque la influencia de Rustem se mantuvo consistente debido a su matrimonio con la sultana Mihrimah, no llegó a convertirse en un íntimo del sultán, a pesar de los esfuerzos de Hurrem y su hija. Sin embargo, los embajadores coincidian en que Rustem ejercía una autoridad tan grande como la de Ibrahim. El sultán le permitió más poder a Rustem, ya que este llenaba su tesoro en lugar de vaciarlo.

Complejo Haseki Sultan, diseñado por el arquitecto Sinan

La sultana Hurrem fue conocida por sus espléndidos proyectos de construcción en Estambul y otras ciudades importantes. Mandó construir el complejo de Haseki Hurrem, con el arquitecto imperial Sinan a cargo. También financió la construcción de comedores de beneficencia en Jerusalén y en La Meca. 


Tributo a Roxelana (1997)
en una estampa ucraniana 

Roxelana posee un estatus elevado en la historia polaca y ucraniana. Después de todo, ella también formó parte de un acontecimiento histórico de gran importancia para estas regiones: el comercio de esclavos entre tártaros y turcos. Entre los siglos XV y XVI, el comercio otomano de esclavos se intensificó. Algunas de las incursiones más devastadoras ocurrieron entre 1498 y 1500, cuando los tártaros asolaron Galicia y se llevaron 150.000 cautivos. En general, entre el siglo XV y la primera mitad del siglo XVII, alrededor de 2.5 millones de ucranianos fueron secuestrados y vendidos como esclavos. Considerando este contexto, Roxelana fue parte de esta tragedia, pero llegó a una posición en la que podía aliviar la suerte de sus compatriotas capturados. Se cree que Roxelana facilitó las relaciones del Imperio otomano con Polonia (que en ese entonces tenía bajo su dominio el oeste de Ucrania). Las treguas de 1525 y 1528, así como los tratados de "paz eterna" de 1533 y 1553, se atribuyen con frecuencia a influencia. Estos acuerdos permitieron a Polonia una influencia significativa en la devolución de cautivos.

Carta de Hurrem dirigida al rey Segismundo II en 1549

No se sabe con exactitud el papel desempeñado por Hurrem en la prevención del comercio de esclavos en su tierra natal. Sabemos a través de Piotr Opalinski, embajador de Polonia en la corte otomana, que el sultán prohibió al Khan de Crimea molestar tierras polacas, a petición de la sultana Hurrem. Si bien es cierto que el Imperio otomano y Polonia tenían en común una política anti-Habsburgo, llama la atención que Solimán mantuviera relaciones tan cordiales con un país cristiano. Es evidente que Polonia tuvo un lugar privilegiado en la diplomacia otomana. De hecho, las embajadas polacas eran las más frecuentes en la corte de Solimán y uno de los temas más importantes era el regreso de los cautivos. Existen dos cartas de Roxelana al rey Segismundo II. En la segunda, expresa su alegría al saber que el rey goza de buena salud y hace referencia a los sentimientos paternales del sultán. Además, le asegura su voluntad de defender sus intereses ante Solimán. En una carta de 1551, el sultán cuenta al Segismundo II que el embajador polaco ha visto a "tu hermana y mi esposa". Esta frase sugiere una cálida amistad entre Roxelana y el rey de Polonia. Incluso hubo rumores de que la sultana era una hija ilegítima del rey Segismundo I, por lo tanto, media hermana del mismo Segismundo II. Claro que este rumor forma parte de la leyenda en torno a los orígenes de Roxelana, un intento de adjudicar un linaje real a la esclava convertida en sultana.


Últimos años

Aunque no hay pruebas de la participación directa de Hurrem o Mihrimah en la caída de Mustafa, fuentes otomanas y extranjeras indican que se creía que ambas (junto con Rustem) habían conspirado para eliminar a Mustafa y asegurar el trono para un hijo de Hurrem. Dada la naturaleza del sistema de sucesión, el ascenso de Mustafa al trono traería como consecuencia la ejecución de todos los hijos varones de Hurrem.

Miniatura del Şehzade
Mustafa

¿A quién prefería Solimán como heredero? Es una cuestión difícil de responder, ya que las evidencias al respecto resultan contradictorias. Mientras que algunas señalan a Mustafa como el preferido, otras afirman que el sultán favorecía a los hijos de Hurrem, específicamente al mayor, Mehmed. En 1542, Mehmed fue enviado a Manisa, hasta entonces la provincia de Mustafa, quien fue trasladado a Amasya. Si bien Manisa era la provincia más cercana a Estambul (lo cual daba ventaja en caso de viajar a la capital para asumir el trono a la muerte del sultán), Amasya era un puesto de mayor importancia militar y política. Por otro lado, el objetivo de trasladar a Mustafa también pudo haber sido que el gran visir, ubicado en Anatolia, lo vigilará más de cerca durante la ausencia de Solimán (iba en camino hacia Hungría). 

Mehmed falleció en 1543, probablemente de viruela. El dolor del sultán por la muerte de su hijo quedó simbolizado en una lujosa mezquita que construyó en memoria de Mehmed, en Estambul. Nuevamente, hubo una ruptura con la tradición; hasta el reinado de Solimán, los príncipes eran enterrados en Bursa. 

Después de la muerte de Mehmed, la victoria de Mustafa como heredero parecía inevitable. Según una conversación relatada por Navagero, el mismo sultán reconocía la alta probabilidad de éxito de su primogénito, cuando Cihangir comentó que su deformidad física le permitiría escapar del tradicional fratricidio, Solimán respondió "hijo mío, Mustafa se convertirá en sultán y los privará de toda su vida".

La ejecución de Mustafa es un tema controversial, incluso en la biografía de Hurrem. Si bien la participación de Rustem Pasha fue fundamental, la caída de Mustafa no fue simplemente resultado de una conspiración partidista. Esa tensión entre Solimán y sus hijos no era un hecho sin precedentes. Y el ejemplo más cercano lo encontramos en el padre y el abuelo de Solimán. Bayaceto II, a sus sesenta y cuatro años, fue destronado por su hijo Selim en 1512. Cuando el sultán derrocado se dirigía a su lugar de retiro, murió en el camino, posiblemente envenenado por agentes de Selim. Este último ordenó las ejecuciones de sus hermanos y sobrinos y, posteriormente, las de sus propios hijos, a fin de facilitar el acceso al trono de su hijo Solimán.

A los casi sesenta años de Solimán, la perspectiva de que Mustafa destronará a su padre no era inverosímil. Derrocar a un padre podía considerarse un acto justificado si los intereses de la Casa de Osman lo requerían. Pero incluso tomando en cuenta todo lo anterior, en su momento, Hurrem y Rustem fueron ampliamente percibidos como responsables. 

Si Hurrem intentó eliminar a Mustafa, era lo que se esperaba de la madre de un príncipe que protege a su hijo. Mahidevran también protegió los intereses de su hijo. Sin embargo, mientras que ella es elogiada por sus esfuerzos, Hurrem es villanizada. Por supuesto, Hurrem y Mahidevran no estaban en igualdad de circunstancias. La primera era la haseki, la primera mujer del imperio.

Mausoleo de Hurrem, cerca de la Mezquita de Solimán

Entre 1553 y 1554, cuando la sultana ya tenía cincuenta años, los embajadores aún hacían mención del gran afecto de Solimán por su esposa. Hurrem murió en abril de 1558.

"Languidezco en la montaña del pesar / donde suspiro y gimo día y noche / preguntándome qué destino me aguarda / ahora que mi amada se ha ido"



Fuentes:

Peirce, Leslie P. (1993) The Imperial Harem: Women and Sovereignty in the Ottoman Empire. Oxford. Disponible: https://archive.org/details/imperialharemwom00peir/mode/2up 

Yermolenko, Galina (2005) Roxolana: "The Greatest Empress of the East", volume 95, The Muslim World. Disponible: https://www.uio.no/studier/emner/hf/iakh/HIS1300/v09/pensumlister/swproxy.pdf

Lewis, Robert (2022) Roxelana, Enciclopedia Britannica https://www.britannica.com/biography/Roxelana

28 mar 2022

Barbara Radziwill, reina de Polonia


Primeros años
Nació un 6 de diciembre. No sé tiene certeza de su año de nacimiento, aunque se sabe que fue entre 1520 y 1523. Era hija de Jerzy Radziwill, hetman de Lituania, y Bárbara Kolanka, hija del vaivoda de Podolia. La familia Radziwiłł descendía de Kristinas Astikas, un noble lituano mencionado en 1385, al servicio del duque Vytautas. Su hijo, Radvila, fue quien convirtió su nombre de pila en el apellido de la familia.

Bárbara Radziwill tenía dos hermanos mayores: Mikołaj "el Rojo" y Ana. Jerzy Radziwiłł mantuvo conversaciones con magnates lituanos con tal de procurar matrimonios favorables para sus hijas. En un principio, Ana estuvo comprometida con Stanisław Gasztołd, pero este rompió el compromiso, probablemente debido a los rumores de que Ana tenía hijos ilegítimos. En 1536, Jerzy le ofreció la mano de Bárbara y Stanisław aceptó. 

Primer matrimonio
El 18 de mayo de 1537, tuvo lugar el acuerdo matrimonial. Bárbara llegó al castillo de su marido en un carro jalado por 24 caballos. El matrimonio no tuvo éxito, pues en los cincos años que duró, no lograron tener descendencia. Desde ese entonces, se acusaba a Bárbara de tener comportamiento desenfrenado, algo que también se señaló en su madre y su hermana. En un futuro, cuando ya era esposa de Segismundo II, sería llamada "ramera" por el obispo Stanisław Orzechowski. 

Stanisław murió el 18 de diciembre de 1542. Después de la muerte de su esposo, Bárbara regresó a la residencia de su familia, en Vilna. La situación de su herencia era complicada, siendo una viuda sin hijos. El 15 de junio de 1543, Segismundo I transfirió la propiedad de Gasztołd a su hijo Segismundo Augusto.

Romance

Bárbara y Segismundo Augusto se conocieron en octubre de 1543, durante la estancia de este en Lituania. Apenas habían transcurrido cinco meses desde la boda del joven Segismundo con Isabel de Habsburgo. Su viaje pudo haber sido instigado por su madre, la reina Bona de Sforza, con el fin de alejarlo de su esposa. Bona no simpatizaba con los Habsburgo y se opuso al matrimonio. Segismundo tampoco parecía insatisfecho con aquella separación; encontraba poco atractiva a Isabel, una joven tímida que padecía ataques de epilepsia. 


Hasta mediados del año siguiente (23 de julio de 1544), Segismundo estuvo permanentemente en el Gran Ducado de Lituania. En otoño de 1544 se presentó en Vilna en compañía de Isabel, a quien no veía desde hace un año. Se mostró respetuoso con su esposa, pues era consciente de la presencia de agentes de la corte de los Habsburgo. Aun así, circulaban los rumores sobre su amorío con Bárbara.

El amor de Bárbara Radziwill y Segismundo Augusto se caracterizó por una gran pasión. Después de todo, ambos tenían un temperamento sexual. Aunque las habladurías sobre Bárbara podrían ser exageradas (se le adjudicaban 36 amantes), se trataba de una mujer con una vida erótica exuberante. Era un secreto a voces que Segismundo la visitaba a través de pasadizo que conectaba con la casa de los Radziwiłł, o bien, se encontraba con ella en el pabellón de caza.

En junio de 1545, Isabel murió debido a sus ataques epilépticos. Tras la muerte de Isabel, Bárbara y Segismundo se reunieron con más frecuencia. A lo largo de la segunda mitad de 1545 y durante todo el año siguiente, acudían juntos a fiestas y cacerías. 

Es probable que la etapa más activa de Segismundo fuera durante su relación con Bárbara. Durante los primeros años de su gobierno en el Gran Ducado de Lituania, demostró ser un soberano competente en economía, tesorería, derecho y administración. Vilna se elevó al nivel de una ciudad europea. 

¿Cómo era Barbara Radziwill?
Bárbara era alta para su época (160 cm), de cuerpo esbelto y bien formado. Rostro ovalado, tez clara y grandes ojos oscuros. Incluso sus detractores reconocieron que era una mujer hermosa. Le encantaba la moda y las joyas, especialmente las perlas. En 1914, se descubrió correspondencia de la reina Isabel I, en el Museo Británico de Londres, en la que instruye a sus agentes en Polonia para que le compraran las perlas de la reina Bárbara. Daba gran importancia a su apariencia personal. Utilizaba blanqueadoras faciales, resaltaba sus cejas y pómulos con cosméticos y cuidaba su cabello.

Tenía una personalidad espontánea, franca y afectuosa. Las cartas que se conservan de ella demuestran que le importaba más el amor de Segismundo que la corona; no soportaba estar separada de su amado. En sus cartas a Segismundo, ella se muestra humilde, preocupada por su salid y le pedía que no la olvidará. Una característica notable de las cartas de Bárbara es la poca atención a sí misma. Incluso cuando le contó a su hermano sobre su grave enfermedad, dedicó unas pocas líneas a esto. El contenido de sus cartas revela su preocupación por ayudar a su familia. Amaba tanto a su esposo como a su hermano y buscaba una comunicación armoniosa entre ellos.

Como reina, introducir costumbres más relajadas en la corte. Curiosamente, era muy distinta a su suegra, pues Bona era dominante e intervenía en la política. En cambio, Bárbara era dócil y se mantuvo alejada de los asuntos de Estado. 

Matrimonio

Se ha especulado que Segismundo Augusto se vio forzado a casarse con Bárbara. Según la Crónica de Lituania, de fuente anónima, durante una cita secreta, los amantes fueron descubiertos por el hermano y el primo de Bárbara, Mikołaj "el Rojo" y Mikołaj "el Negro", quienes de inmediato llamaron a un sacerdote para que los casará. Es poco probable que el joven Segismundo cediera a algún tipo de presión. Además, considerando todo el esfuerzo que realizó para el reconocimiento de dicho matrimonio, es difícil creer que hubiese sido obligado. 

Aunque, hay una circunstancia que pudo haber impulsado aquella boda en secreto: un posible embarazo. Cuando el primo de Bárbara, Mikołaj, fue enviado a Polonia para informar a los reyes sobre la boda, Segismundo le indicó que debía señalar 1545 como la fecha del matrimonio, no agosto de 1547. De esta forma, en caso de dar a luz a un niño, su legitimidad quedaría a salvo.

Como era de esperar, Segismundo I y Bona desaprobaron la unión. Se esperaba que el joven contrajera un matrimonio políticamente ventajoso; la reina Bona tenía planes de casar a su hijo con Ana Sofía, hija del duque Alberto de Prusia. Bárbara no pertenecía a una dinastía real, sino a una familia lituana muy impopular en Polonia (ni siquiera en el Gran Ducado de Lituania tenían muchos seguidores). Además, los rumores sobre la conducta de Bárbara resonaban en la corte polaca, así como el hecho de que no había logrado concebir durante los cinco años de su primer matrimonio. Y la fertilidad era un aspecto fundamental para una consorte real. 
El mismo Segismundo Augusto tuvo que viajar a Polonia e informar sobre su decisión. Bárbara fue enviada a una finca de su familia, donde estaría bajo el cuidado de su madre. Durante el viaje, tuvo un aborto.


Reina de Polonia

Durante un Sejm, celebrado entre diciembre de ese año y febrero de 1548, el joven Segismundo tuvo que enfrentarse a sus padres y a la nobleza polaca. La reina Bona fue una firme opositora; estaba convencida de que ese matrimonio debilitaría la posición de la dinastía. Desconfiaba de los Radziwiłłs, quienes apoyaban la separación de Lituania del reino de Polonia. Segismundo I murió en abril de 1548.

Aunque Segismundo Augusto optó por no mantener informada a Bárbara sobre la oposición que se había desatado tras la noticia de su boda, ella estaba depresiva, condición que pudo estar asociada a su aborto. Su esposo le enviaba cisnes, entre otros obsequios costosos. Bárbara tuvo otro embarazo durante la primavera de 1548 que también culminó en aborto. Después de una separación de cinco meses, la pareja se reunió en octubre de 1548.

Se desató una histeria ante el matrimonio del ahora rey de Polonia. Le pidieron que dejará de lado esa unión nociva, convencidos de que era deber del rey renunciar a sus deseos personales. Incluso hubo senadores que caían de rodillas ante el rey, rogándole que cumpliera con sus demandas. La nobleza estaba dispuesta a contribuir con impuestos para la manutención de Bárbara, con tal de que se mantuviera lejos del monarca. La mayoría apoyaba la anulación del matrimonio. Segismundo se mantuvo firme en su decisión y amenazó con la abdicación, considerando que el matrimonio con Bárbara era más valioso que el trono de Polonia.

El 13 de febrero de 1549, Bárbara acompañó a su esposo a Wawel. La reina Bona, reconociendo su derrota, se alejó de la corte con sus hijas. Al año siguiente, el 7 de diciembre, Bárbara fue coronada en Cracovia, a manos del arzobispo de Gniezno. Su predecesora, Isabel de Habsburgo, sabía que no debía mostrar debilidad corporal durante el rito. El gran peso de las insignias reales era un tema delicado, ya que las reinas debían participar en la misa posterior a su coronación. Pero Bárbara, además, ya estaba muy enferma.


Una vez que entraban a la catedral de Wawel, las reinas polacas se sentaban junto con sus maridos en el estrado. Mientras se cantaba Gloria in excelsis Deo, el rey y la reina se acercaban al altar, donde el arzobispo los casaba; después, la pareja regresaba a sus asientos. La única excepción a esta regla en el siglo XVI fue Bárbara Radzwiłł, quien ya estaba casada con el rey. Fue ungida por el arzobispo en la cabeza, pecho y hombro.

Como ya se ha mencionado, era una mujer relajada y su esposo parecía aceptar eso; no le exigió que se adaptará al ceremonial cortesano. A pesar de que se esperaba que una consorte real se mantuviera alejada de sus familiares, la reina Bárbara mantuvo cerca a los suyos y el mismo Segismundo le proporcionaba la compañía de algún pariente. Ansiosa por cumplir con las esperanzas del rey, Bárbara se sometió a tratamientos para la infertilidad.


Muerte

Bárbara ya presentaba dolencias en las semanas previas a su coronación. Jadwiga Mandera y Aniela Tajner señalan la dificultad con la que Bárbara soportó el largo rito, pues presentaba hinchazón en las piernas. Según palabras del mismo rey, presentaba "una enorme úlcera en la vagina". 

Al enterarse de la enfermedad de Bárbara, Bona intentó reparar la relación con su hijo y reconoció a su nuera como reina, pero este gesto no fue de mucha ayuda. Segismundo estuvo dedicado a su esposa moribunda y no se separó de ella, a pesar del mal olor que desprendía. La reina murió el 8 de mayo de 1551.


La muerte de Bárbara fue prematura e inesperada, probablemente debido a cáncer. En la época hubo otras conjeturas; una posible enfermedad venérea, envenenamiento por parte de la reina Bona o incluso el uso de tratamientos para la infertilidad. Segismundo cumplió con la última voluntad de su amada esposa de transportar el ataúd a Vilna. Fue enterrada con un vestido de raso negro, una corona y un cetro. En una de las placas del ataúd, Segismundo ordenó colocar la siguiente inscripción: "Murió prematuramente, pero si hubiera sido en su vejez, Augusto habría dicho que había muerto prematuramente".


Segismundo Augusto se casó dos años después con la hermana de su primera esposa, Catalina de Habsburgo, pero seguía desconsolado por la muerte de su amada Bárbara. Segismundo recurrió a la alquimia y al conocimiento popular de la época. Cracovia, donde el rey pasaría la mayor parte del tiempo, era un importante centro de ciencia oculta. Este caso fue descrito varias décadas después por el médico real de la familia Vasa, Joachim Possel; afirmó que Segismundo estaba tan enamorado de Bárbara que "una vez que ella se fue, se esforzó por volver a verla". Para ello, contrató a "expertos en nigromancia", a los que prometió una gran recompensa por convocar al fantasma de Bárbara. No sorprende que uno de los hombres deseosos de cumplir el deseo del rey fuera el propio Twardowski. Lo más probable es que la sesión tuviera lugar en la noche del 7 de enero de 1569, en el castillo de Varsovia, y organizada por los funcionarios Mikołaj y Jerzy Mniszech. Obviamente, todo el esfuerzo fue una trampa, cuyo propósito era obtener tanto dinero como fuera posible del monarca.


Para el "hechizo", se utilizó a una chica que vivía en un monasterio, hija del comerciante Jan Giza. Tenía un parecido sorprendente con la difunta reina Bárbara, e incluso tenían el mismo nombre. Se decía que el fantasma de la reina saldría de un espejo que Twardowski trajo consigo. Según el informe realizo por el médico de los Vasa: "Twardowski logró convencer al rey de que se quedara quieto en la silla y permaneciera en completo silencio; de haberlo hecho de otra manera, su vida y su alma habrían estado en peligro. Una vez que ella [la aparición] apareció, se desarrolló una escena lamentable y trágica. El rey se habría arrojado a su pecho, deseando un dulce abrazo, si no hubiera sido por Twardowski, quien arrastró al rey y lo retuvo en su silla hasta que el fantasma desapareció". Esa fue la única sesión. Sin embargo, Bárbara Giza se convirtió en amante real y dio a luz a una presunta hija del monarca, Bárbara Woroniecka. El espejo utilizado en la sesión se ha conservado hasta la actualidad y puede encontrarse en la basílica de Węgrów.

La historia de Bárbara y Segismundo II es proyectada en la ficción polaca del siglo XIX como una tragedia romántica con fuertes connotaciones patrióticas, en la que Bona de Sforza representa el mal extranjero.


Fuentes:
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Raimonda Ragauskienė (1999) Barbora Radvilaitė, Vilnius: Vaga, p. 96–112. Disponible: http://www.xn--altiniai-4wb.info/files/literatura/LD00/Raimonda_Ragauskien%C4%97._Barboros_Radvilait%C4%97s_korespondencija.LD0000.pdf  

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22 feb 2021

Mitos medievales: ¿Iglesia vs Ciencia?

La creencia popular es que la religión ha frenado el progreso científico. La Edad Media es vista como una época de oscurantismo y estancamiento. Y la culpa suele ser atribuida a la Iglesia Católica, ¿qué tan cierto es? 

John Heilbron empieza su libro "The Sun in the Church" con las siguientes palabras

"The Roman Catholic Church gave more financial and social support to the study of astronomy for over six centuries, from the recovery of ancient learning during the late Middle Ages into the Enlightenment, than any other, and probably all, other institutions" (La Iglesia Católica Romana brindó más apoyo financiero y social al estudio de la astronomía durante más de seis siglos, desde la recuperación del saber antiguo durante la Baja Edad Media hasta la Ilustración, que cualquier otra, y probablemente todas las demás instituciones).

 

Alta Edad Media

Después de la caída del Imperio Romano de Occidente, vino un período de desintegración política, agitación social y declive intelectual conocido como Alta Edad Media (500-1000). No cabe duda que hubo un retroceso cultural, pero ¿fue culpa de la Iglesia? Hay que recordar que toda una civilización en Occidente había colapsado. Había invasiones bárbaras, guerras y pobreza. La baja actividad científica en esta época estuvo relacionada con el caos que siguió a la caída de Roma, no con la represión de la Iglesia. El historiador agnóstico Will Durant no solo afirma que la Iglesia no tuvo la culpa, sino que hizo todo lo posible por mantener cierto orden.

La Alta Edad Media contribuyó a un aspecto importante de toda tradición científica: la preservación y transmisión del conocimiento acumulado. Los monasterios jugaron un papel crucial en este proceso. Las ciencias naturales no eran su principal interés; no obstante, ningún otro elemento de la sociedad medieval europea contribuyó más que la Iglesia a la preservación del conocimiento científico durante esta etapa intelectualmente precaria.


En este periodo, destacan eruditos como Casiodoro (485-580), fundador del monasterio de Vivarium. Escribió Institutiones, con una primera parte dedicada a las Escrituras y la segunda a las artes liberales, como la astronomía o las matemáticas; Isidoro (556-636), arzobispo de Sevilla. Su obra Etimologías fue un intento de reunir todo el conocimiento medieval, derivado del saber clásico; recopila temas de teología, derecho, medicina e historia. Este libro logró una extraordinaria difusión por toda Europa; y Beda (673-735) Monje benedictino, originario de Northumbria. Escribió obras como De natura rerum o De temporum ratione, en la que registra el efecto de la Luna en las mareas.


Renacimiento carolingio

Se le denomina así al periodo comprendido entre finales del siglo VIII y principios del IX. Constituye, según palabras de Pierre Riché, "el primer gran florecimiento de la cultura europea". A medida que aumentaba el control de Carlomagno sobre los territorios, también lo hicieron sus esfuerzos por difundir la educación.

Carlomagno patrocinó fundaciones religiosas, donde los escribas copiaban manuscritos usando una escritura más legible; la escritura que desarrollaron se denomina minúscula carolingia. Muchos textos clásicos sobrevivieron gracias a las copias carolingias. También procuro que el clero tuviera una educación adecuada, estandarizó la liturgia y los rituales. Esta labor fue encomendada a Alcuino de York, abad benedictino. Conoció a Carlomagno en 781, en Italia, y aceptó su invitación para hacerse cargo de la Escuela Palatina fundada por el rey en su capital, Aquisgrán. Alcuino sistematizó el plan de estudios y alentó el estudio de las artes liberales. Los estándares escolares de la Escuela Palatina eran tan altos que otras escuelas monásticas y catedrales se inspiraron para emularlos.


Renacimiento en el siglo XII

Entre el siglo XI y XII, Europa experimenta una renovación política, social y económica. Ahora las escuelas contaban con planes de estudios más amplios, que incluían el estudio de los clásicos latinos y griegos, disponibles desde la Alta Edad Media, aunque poco estudiados en ese entonces. Los fenómenos naturales debían explicarse exclusivamente en términos naturalistas, pero esto no era resultado de un escepticismo sobre el origen divino del universo, sino una creciente convicción de que la investigación de las causas secundarias establecidas por el Creador era un medio legítimo para estudiar la filosofía natural.

En el Tercer Concilio de Letrán, en 1179, se estableció: "...para que la oportunidad de aprender a leer y progresar en el estudio no se retire a los niños pobres que no pueden ser ayudados por el apoyo de sus padres, en cada iglesia catedralicia se le debe asignar a un maestro algún beneficio adecuado para que pueda enseñar a los clérigos de esa iglesia y a los pobres eruditos" (canon 18).

Las universidades surgidas en el siglo XII, en Europa, son predecesoras de la universidad moderna, la cual hereda de la universidad medieval no solo la denominación, sino también su estructura organizativa, sistema académico, libertad académica y docencia. Nuestras universidades persiguen la internacionalidad, tal como lo hacía la universidad medieval. Estas universidades evolucionaron a partir de escuelas catedralicias y monásticas más antiguas, y es difícil determinar cuándo se convirtieron en verdaderas universidades.

Hay personas que rechazan lo anterior bajo el argumento de que en la antigüedad hubo instituciones de educación superior, por ejemplo, la Academia de Platón. De hecho, las escuelas griegas son las que más se asemejan a la universidad medieval; sin embargo, nunca lograron la forma corporativa que dio permanencia a la universidad. Las escuelas confucianas de la China Imperial, la Gurukula de la India, la Madrasa del Islam, las escuelas de los templos aztecas e incas, las escuelas japonesas del periodo Tokugawa y las escuelas monásticas (antes del siglo XII) daban poco espacio para cuestionamientos o análisis. Ciertamente, todas las civilizaciones han necesitado educación superior para capacitar a sus gobernantes, sacerdotes o militares, pero solo en la Europa medieval surgió una institución reconocible como universidad, una escuela de educación superior caracterizada por su autonomía corporativa y libertad académica.

Esta institución surgió antes de 1200 en ciudades como Bolonia, París y Oxford. En 1500, unas sesenta universidades estaban esparcidas por toda Europa. Aproximadamente el 30% del plan de estudios de una universidad medieval cubría materias relacionadas con el mundo natural. La ciencia y medicina greco-árabe encontraron por primera vez un hogar permanente en esta institución. Es difícil creer que la Iglesia medieval toleraría y apoyaría la universidad, si realmente había intención de suprimir la ciencia. La teología cristiana resultó adecuada para fomentar el estudio del mundo natural, considerado creación de Dios. 

Los Papas intervinieron en nombre de la universidad en numerosas ocasiones. Honorio III (1216-1227) se puso del lado de los eruditos de Bolonia en 1220, cuando sus libertades fueron violadas. En 1231, cuando los funcionarios diocesanos locales invadieron la autonomía institucional de la universidad, el Papa Gregorio IX emitió una bula que concedía a la Universidad de París el derecho al autogobierno. En varias ocasiones, el pontífice obligó a las autoridades universitarias a pagar los sueldos de los profesores (tenemos los ejemplos de Bonifacio VIII, Clemente V, Clemente VI y Gregorio IX).

Tampoco es verdad que la mayoría de los estudiantes eran monjes que dedicaban la mayor parte del tiempo al estudio de la teología. Al contrario, la mayoría no cumplía con los requisitos para estudiar teología. Pocas universidades contaban con facultad de teología en el siglo XIII. La noción de la teología como reina de las ciencias se remonta a Aristóteles, quien quiso decir que la metafísica o la teología eran ramas de la filosofía más fundamentales que las matemáticas o la filosofía natural. Su estatus científico era discutido por los mismos teólogos. Por ejemplo, Tomás de Aquino creía que la teología era una ciencia. William de Ockham, un influyente franciscano, no estaba de acuerdo.


Condenas de 1277, ¿tuvieron un efecto positivo?

La recepción del aristotelismo en las universidades no estuvo exento de problemas. Las condenas de 1277 por el obispo Étienne Tempier destacaban ciertos puntos de tensión entre la filosofía aristotélica y las creencias cristianas. El Papa no jugó ningún papel en las condenas; simplemente solicitó una investigación sobre las causas de aquella confusión intelectual. Incluso se podría decir que hubo una aprobación papal poco entusiasta. 

Pierre Duhem afirma: "Si tuviéramos que asignar una fecha al nacimiento de la ciencia moderna, sin duda elegiríamos el año 1277, cuando el obispo de París proclamó solemnemente que podían existir varios mundos, y que el conjunto de las esferas celestes podría, sin contradicción, estar animada por un movimiento rectilíneo" (pág. 412). Aunque esta afirmación podría considerarse extrema, como señala el autor Edward Grant. Woods afirma que, aunque los estudiosos han discrepado sobre la influencia relativa de las condenas, "todos coinciden en que obligaron a los pensadores a emanciparse de las restricciones de la ciencia aristotélica y a considerar posibilidades que el gran filósofo nunca imaginó". Estas condenas pudieron haber tenido éxito, de no ser por la cristianización de Aristóteles ofrecida por Tomás de Aquino.


Atención médica

Los hospicios, inicialmente construidos para albergar a peregrinos y mensajeros, se convirtieron en hospitales en el sentido moderno de la palabra. Entre los siglos VI y X, bajo la influencia de la Orden Benedictina, la enfermería se convirtió en una parte establecida de cada monasterio. Inicialmente diseñada para el cuidado de los monjes, con el tiempo acogieron a pacientes civiles. 


Durante la Baja Edad Media, las enfermerías monásticas continuaron expandiéndose, pero también se abrieron hospitales públicos, financiados por las autoridades de la ciudad, la iglesia y fuentes privadas. Los monasterios desempeñaron un papel vital en la promoción de la atención médica y el desarrollo de hospitales.


¿Y qué hay de la disección humana?

Uno de los mitos más frecuentes es que la Iglesia medieval se opuso a la disección humana. La mayoría de las culturas despreciaban esta actividad, por lo cual es sorprendente que la Iglesia sí permitiera las disecciones. La bula papal De Sepulturis (aproximadamente en 1299) a menudo es citada como evidencia, ya que prohíbe la ebullición de cuerpos. Esta práctica se volvió común durante las cruzadas, cuando los muertos en campaña querían ser enterrados en su tierra. La ebullición separaba la carne de los huesos y de esta manera era más fácil trasladar los restos. La bula también tenía el objetivo de prohibir el comercio de huesos de soldados. 

En 1231, el emperador Federico II decretó que un cuerpo humano debía ser disecado al menos una vez cada cinco años; la asistencia era obligatoria para todos los que iban a practicar medicina o cirugía. A finales del siglo XIII, la universidad de Bolonia emergió como la institución más popular de Europa para el aprendizaje de la medicina. Su estatus se reforzó aún más cuando el Papa Nicolás II le concedió una bula en 1292, mediante la cual todos los graduados en medicina podían enseñar en todo el mundo.


¿Cuándo y cómo surge este mito?

La denigración de la Edad Media comienza a partir del siglo XVI, cuando los humanistas se acercaron a la literatura griega y romana. Las críticas contra este periodo fueron retomadas por ingleses como Bacon (1561-1626) o Hobbes (1588-1679), autores protestantes que se negaban a dar el más mínimo crédito a los católicos. Les resultaba más conveniente afirmar que nada de valor se había enseñado en las universidades antes de la Reforma. Sin embargo, es erróneo afirmar que no había ciencia ante del Renacimiento (este es tema para otra publicación). Aunque intelectuales protestantes como John William Draper y Andrew Dickson White se empeñaban en señalar al catolicismo como primera fuente del conflicto entre ciencia y religión, no hay indicios de tal conflicto antes del asunto de Galileo (e incluso este caso merece una exhaustiva investigación).

En conclusión, no había una guerra entre la ciencia y la Iglesia medieval. La relación entre ambas fue compleja, alternando entre la colaboración y el desacuerdo. No se puede negar que había límites teológicos que los eruditos debían abordar con cuidado. Pero rara vez experimentaron el poder coercitivo de la Iglesia y a menudo encontraron apoyo y mecenazgo en esta. La idea de que el catolicismo medieval reprimió la ciencia resulta casi ridícula cuando se toma en cuenta la gran cantidad de clérigos involucrados en el estudio de las ciencias.



Fuentes:

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